de start-up a multinacional en 4 años

Saludos a tod@s

Escribir esta historia para una lectura de 5 minutos, que fue el tipo de artículos que me planteé a la hora de hacer este blog sería no hacerle justicia pero lo vamos a intentar.

En 2016 creamos Ly Company en Alhaurín de la Torre, Málaga. Era un proyecto para minimizar el impacto climático en los envases de un solo uso. Partimos de la base de que el mejor envase de un solo uso es el que no existe, pero como la contaminación es tan alta, el consumo del plástico se ha desbordado a límites de que es imposible gestionar vía reciclaje o transformación lo que se produce cada día, la clave está en no generarlo, es decir en hacer los productos con materia prima sostenible, renovable y reciclaje. Esta era la idea, esta era la visión, y había que convertirla en nuestra misión.

EL PROBLEMA, es un proyecto que necesitaba unos 4 millones de euros y éramos tres «ilusionaos» sin un duro (eso sí, una experta en medio ambiente, calidad y gestión de fábricas, uno de los mejores ingenieros en tratamiento de aguas y montaje de fábricas de proceso y yo mismo, y mi experiencia de 14 empresas para no «cagarla» al menos en lo mismo). Así que con mucho ánimo y nada de dinero, pero sobretodo confianza en nosotros y en la idea nos pusimos a hacer un plan de negocio de libro, item por item; estuve seis semanas encerrado a 16-18 horas diarias investigando y redactando. Cuando terminé estaba muy orgulloso del trabajo, pero seguíamos sin dinero, eso sí, con un tocho de 180 folios y mi única chaqueta de verano, así que a peregrinar por todos y cada de uno de los bancos para conseguir financiación; el RESULTADO = 0. No hay garantías, no hay avales = no hay dinero. Olvidaros los emprendedores de que alguna entidad bancaria o pública os va a ayudar en el infierno del principio, luego la cosa cambia.

PRIMEROS PASOS. El mayor hándicap lo teníamos en la maquinaria y su puesta en marcha, que eran más de 2,5 millones de euros. Pudimos convencer al fabricante de nuestra idea y conseguimos su adquisición con una periodo de gracia de 12 meses; ahora nos faltaba el terreno, necesitábamos unos 1.000 metros cuadrados cubiertos, con lo que veíamos ahí otro imposible, pero se nos ocurrió buscar naves industriales embargadas a nombre de los bancos para poder hacer un leasing inmobiliario, y gracias a otra «pechá» (palabra malagueña que significa «mucho») de reuniones conseguimos un leasing con una carencia de 6 meses. Y ya nos faltaba el proceso interno, vestuarios, oficinas, un monto que ascendía a unos 400.000 euros , y que siendo ya solamente un 10-15% para completar fue lo más complicado. Volvimos a visitar todos los bancos de nuevo, actualizando el plan de negocio para decirles que ya habíamos conseguido el 85-90% de la inversión y que solo necesitábamos esa pequeña ayuda; ¿que suponeis que pasó?, obviamente que nos volvieron a cerrar las puertas.

ÚLTIMOS PASOS. Desesperados, quizás más que al principio, con casi todo conseguido no podíamos ultimar el cierre de montar la fábrica. En esos días de desesperación donde intentábamos vender acciones sin valor de un proyecto de humo, nos dijeron que algunas compañías energéticas financiaban estas cosas si el proyecto lo veían viable; y ahí fuimos, con la gran suerte de que un delegado de una de ellas viajó de Barcelona a Málaga a escucharnos, y no se si es que estaba tan loco como nosotros, o que pudimos trasladar esa pasión que tenemos, que hizo el proyecto suyo y se lo llevó de vuelta. Esto se explica rápido, pero no dependía de él; por tres veces estuvimos a punto de fallar porque necesitaba varias firmas de nivel más alto y….bueno lo pasamos regular esos tiempos.

EMPEZAMOS. Ya teníamos la fábrica con un valor de 4 millones de euros y, creo que los socios aportamos en la construcción y montaje la nada despreciable cifra de 7.000 eurazos, osea nada.

2017 fué la inauguración con dinero prestado, pero eso sí, con un efecto apariencia, con personalidades locales y regionales de la política, negocios, etc. Una de las primeras leyes que me enseñó un amigo y compañero, cuando pasé muchos años en el equipo médico del 061 de Andalucía fué que «no solo hay que ser bueno, hay que parecerlo«, y eso vale para todo.

SEGUNDO PROBLEMA. Ya tenemos fábrica, ahora hay que conseguir fabricar un producto en unos envases que no se venden actualmente, vamos el negocio redondo para «irse al carajo» rápidamente; y además con el proyecto de hacer la mejor agua del mercado de forma análitica y objetiva, luchando con los lobbies de las aguas y del plástico, lucha con la que lo hemos pasado muy mal, y que a día de hoy hemos sido reconocidos por las facultades de Medicina de dos universidades como un producto de alta calidad ideal para dietas infantiles, geriátricas, hipertensos, etc.

Pero en esos momentos difíciles entra otra frase célebre, «el tren pasa por tu puerta, pero ojo, pasa a las 6 de la mañana, y cuando pase tienes que estar en el aden, vestido lavado y cagado«. Y ESO NOS PASÓ. Pasó a mediados el 2018, que el tren de la demonización del plástico, de las mejoras ambientales, de que generamos mucho más plástico del que podemos procesar y de que sólo procesamos el 9% y el 80% termina en lo océanos, empezó a cambiar tendencias, legislaciones, modus vivendi, …Y éramos una de las tres fábricas en el mundo que fuimos capaces de entender ese problema y envasar agua (el producto alimenticio que más se vende en el mundo, que más crece cada año, y que más basura plástica genera) en cartón, con un 82% de materia prima vegetal renovable y menos de 1/3 de huella de carbono. A CRECER.

2019 crecimos un 1400%, ampliamos fábrica, ya nos querían todos los bancos y vendimos un pequeño porcentaje para poder comentar esas ampliaciones; ganamos el premio ALAS, uno de los más importantes que concede la administración por exportar en 1 año 17 países; produjimos 400.000 unidades en 2017, 4 millones en 2018 y 32 millones en 2019, y un estimado de 63 millones para 2020, pero la pandemia nos ha azotado como a casi todos, aunque nuestro espíritu optimista, positivo y de supervivencia va a hacer posible que la pasemos.

2020-2021, con la pandemia azotando activamos el proyecto de poner otra planta en Caribe (Ly Company Caribe), una fábrica de 14.000 metros cuadrados y 2.000 de instalaciones en el mejor lugar estratégico de República Dominicana, activamos una Joint Venture con un partner en el norte de España para formatos diferentes, nos asociamos con un cliente en Italia y absorbimos la mayoría de su accionariado para convertirla en Ly Company Italia y ya estamos en obras de nuestra tercera fábrica; y justo en estos momentos estamos negociando nuestra 4 fábrica en Qatar.

En definitiva, hay empresas que se dicen multinacional porque montan un oficinita en Nueva York, Japón o en México. Ly Company ya si es un multinacional; tiene activos en tres países por valor de 24 millones de euros. Pero somos los mismos tres «vainas» (esto no se que definicion tiene, sirve para todo), de 2016 pero rodeados de gente que sabe más que nosotros, gente TACO (recordar otro apunte del blog), desde directores, operadores, técnicos, logistas, diseñadores, marketinianos, y por supuesto formándonos nosotros cada día para poder estar a la altura de un crecimiento que te cambia las relaciones, la gestión y …los idiomas… ; y hemos logrado ir alcanzado nuestra misión de desarrollar y cambiar minimamente una tendencia perjudicial a un producto premium, con unos valores sostenibles e integradores y con unos valores de cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria en cada envase que hacemos como miembros de la directiva de Pozos sin Fronteras como con las firmas de acuerdos con Naciones Unidas.

Un abrazo

Dedicado a Maite y Paco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *