T2-E2: La Bibliotecaria de Auschwitz

Hola amigos y amigas a esta nueva entrega.

Tenía que hablaros de este último libro que llegó a mis manos preparando un viaje estresante de 11 vuelos en 10 días por México, donde sabía que tendría muchas horas de aeropuerto. Y llegó de forma errónea porque estaba buscando una novela con el mismo título » La bibliotecaria de Auschwitz» de Antonio G. Iturbe, basada, precisamente en la vida de Dita Kraus, y por error compré la biografía escrita por ella misma; no suelo leer ensayos autobiográficos pero este me atrajo por dos motivos, uno por ser un «friki» de la segunda guerra mundial y dos, por ser una autobiografía de una superviviente.

Y os lo cuento en este blog de emprendimiento porque me parece la historia de superación ante la adversidad más espectacular que he conocido jamás.

Dita nació en Praga en 1.929, pasó por al menos tres campos de concentración; a los 10 años en 1.939 los nazis invaden Checoslovaquia (act R. Checa) y en 1.941 (12 años) fue deportada a Terezin; en 1.943 (14 años) a Auschwitz y en 1.944, con matanzas masivas familiares en las cámaras de gas, fue trasladada al campo de Bergen-Belsen y finalmente liberada en 1945 por los aliados.

Resulta impactante cada página de un libro donde lo primero que sorprende es que la época de Auschwitz es solo una pequeña porción del libro, y parece lógico, ya que solo pasó un año en ese campo, de una larga vida llena de desafíos insuperables, y que son escritos hoy porque precisamente los fue superando todos, conforme avanzas en el libro parece un thriller en el que no te imaginas como va salir de una adversidad tras otra.

Dita, nº 73305 grabado en su vida y su brazo, vivió de la forma más cruenta como se le fue una niñez acomodada en cortos días donde, directamente, junto a muchos otros, se lo quitaron todo, lo material y …lo fundamental. Vivió como la separaban de sus familiares menos directos y de su padre, del cual supo y sufrió su muerte al poco tiempo de entrar con su madre al campo de concentración; soportó y sobrevivió a los campos con suerte e inteligencia, sufrió la pérdida de su madre a consecuencia del internamiento, vio morir y padecer a dos de sus tres hijos; e incluso cuando viajó a vivir a Israel, porque nunca recuperó su vida en Praga siguió soportando y padeciendo la doctrina de los kibutz. Hoy sigue viva a sus 93 años.

Conforme iba leyendo cada episodio de sucesos de vencer, afrontar, sobrevivir, iba comparado e intentando relacionar esa vida con la actual, que nos puede parecer cosa del pasado, pero que es tan cercana como que Dita sigue viva hoy en día.

Estamos inmersos en una cultura de la autocomplacencia sin esfuerzo, donde quedarse sin batería en el móvil es un drama y donde hemos puesto en el centro de la familia a los hijos en vez de a los padres, hemos tirado a la basura varias generaciones de esfuerzo, y lo que es más importante, respeto por el esfuerzo; queremos que todo tenga una solución y que sea otro quien nos la aporte, queremos tener y conseguir talento pero la palabra «talEnto»tiene una «E» que significa ESFUERZO, y esfuerzo significa horas de trabajo, pero si demonizamos el trabajo, si demonizamos al empresario, si demonizamos en definitiva el esfuerzo nos quedará cada vez una sociedad dependiente y cautiva, una sociedad, que como no sabe tener ideas, tendrán ideologías y mantras del desconocimiento populista que aporten otros. La solución está en la educación y en el conocimiento, en hacer que nuestros hijos piensen por si mismos dotándolos de cultura, realidades y sobretodo consecuencias positivas y negativas de sus actos, aceptar lo negativo y ganarse lo positivo.

Necesitamos crear líderes, y desgraciadamente, para eso hay que luchar contra la sociedad actual en la que nos encontramos desequilibrios enormes en la políticas de Igualdad queriendo ahuyentar el sentido común, hablando de géneros cuando hay que hablar de personas, en las políticas de educación con aprobados generales, haciendo una ignominia al esfuerzo del que estudia, premiando al mediocre y rasando por la parte baja. Una amiga Islandesa Directiva de EY decía hace poco «La actitud es clave. La actitud entendida como ese orgullo personal de hacer las cosas bien, del afán por aprender siempre, un punto de humildad para saber escuchar a los demás sin dejar de aportar tus propias ideas en el contexto de un proyecto en equipo».  Y con esto no quiero decir que no sea loable querer trabajar menos y cobrar más, eso es totalmente lógico, el problema es que no solo lo queremos, sino que lo exigimos con 22 años.

Por eso perdemos competitividad y seguiremos perdiendo, porque el eje de poder no está ya en Europa, ni siquiera tanto en USA, está en países donde siguen teniendo «hambre» de superación, esfuerzo y donde no están en las tonterías demagógicas; las ideologías de poder que se están apoderando de nuestra cultura de emprendimiento están matando nuestra posición geopolítica que nos pasará factura muy pronto, de hecho, ya lo está haciendo, pero seguimos viendo esta sucesión de fatalidades como vemos el telediario, como si fuera algo ajeno o pasajero.

Por todo esto, recomiendo la lectura de la vida de Dita, incluso la impondría en los centros educativos, para conocer de primera mano, no solo un trozo de historia que no debemos blanquear ni olvidar, sino para entender modelos de actitud y superación personal, modelos que hacen mucha falta en nuestros días.

Un saludo

3 Comments

  1. Gracias por compartir, muy interesante, suscribo y comparto cada idea.
    Me quedo con lo que para mi son también las claves fundamentales del éxito: Esfuerzo, humildad y sentido común…..agregaría lealtad, como cuarto ingrediente.
    Felicitaciones por la publicación

  2. Curro no puedo estar mas deacuerdo con tus reflexiones… y Marcelo efectivamente hay que incluir LEALTAD. Algo que hoy en día cada vez es mas escaso!

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